La sumisa insumisa

Novela erótica «La sumisa insumisa». He escrito varias novelas, de subgéneros variados, pero de entre todas ellas, la que me ha dado más premios y proyección nacional e internacional, ha sido la novela erótica «La sumisa insumisa» . ¿Te suena?

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Es inevitable decir -aunque pueda resultar presuntuoso-, algo que cualquier escritor entenderá que me apetezca expresar y recalcar: escribí esta novela en el año 2006. Además, obtuvo el premio de novela «Ciudad de Irún», también en 2006.

Es decir: ¡muchos años antes del pasteleo de las sombras de un tal Grey!

Deducción: no es «La sumisa insumisa» la que se inspiró en las sombras de Grey, aunque debido a sus múltiples reediciones en el tiempo, coincidentes al final con «la moda de las sombras», a muchas personas les ha parecido así. Lo siento, pero de haber ocurrido algo parecido, si es que en realidad ha ocurrido, por cuestión de tiempo y años sería al revés, en fin…

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Kutxa hizo entonces una primera edición, casi simbólica, de la novela premiada ese año. ¡Y no veas qué ilusión fue tener en mis manos el primer ejemplar!

¿Y a qué negarlo? Fue emocionante acudir a Irún a recoger este premio que solo fue el inicio e indicio de otros premios y alegrías que llegaron un poco más tarde…

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La sorpresa y el escándalo

De hecho, el tema que había hecho ganadora del «Premio Ciudad de Irún», precisamente a una novela sobre sadomasoquismo, en aquellos momentos fue una sorpresa tan enorme para los medios que no faltaron noticias de periódico, con interesantes titulares como, solo a título de ejemplo, los siguientes:

Una novela erótica de la manchega Rosa Peñasco, gana el Ciudad de Irún

Me he acercado al mundo del sado, con ojos inocentes y sin prejuicios…

Adelantándome a los tiempos y a las modas

¿Qué por qué me dio por escribir una novela erótica y además sadomaso, cuando aun no había llegado esta moda a nuestro país?

Para empezar, porque sin querer y sin buscarlo, tengo una tendencia que he podido comprobar en muchas cosas y en casi todos mis libros: adelantarme a los tiempos.

Y no creas que lo digo enorgulleciéndome o como si fuera algo bueno: simplemente lo afirmo porque ocurre, pero sin hacer juicios de valor al respecto. Es más, si acaso diría que me llevo cada palo que ni te imaginas porque cuando hago las cosas con total naturalidad, me encuentro con todos los muros cerrados…

He visto esta secuencia repetirse muchas veces: las mentes y los muros están cerrados, pero la ironía es que solo unos años después, lo que escribí años antes parece que empieza a verse claro y hasta a ponerse de moda. Problema: que cuando esto ocurre el tema ya no me interesa porque yo tengo la emoción en otro descubrimiento y, probablemente, en otro muro cerrado…

Y no entendía nada…

En aquel 2006 también sé que escribí la sumisa insumisa porque no entendía nada, de los archivos que encontré en la red sobre relaciones sadomasoquistas. Cuánto menos entendía, más investigaba para intentar entender y, sin darme cuenta, me encontré con una documentación valiosísima que, por descontado, cité y agradecí en el libro.

De entre este maremágnum que no comprendía porque insisto que entonces, de estos temas no se hablaba más que en los escondidos entornos BDSM, no es difícil recordar «Las 55 reglas de oro de una esclava», la esclava «24/7» y un largo etcétera que me colapsó:

“Y como prueba de aceptación de todo lo estipulado en el presente documento y de mi entrega y sumisión absoluta a mi Amo, Dueño, Señor y Maestro, me entrego hoy totalmente a él, arrodillada le expreso mi sumisión besando sus pies y lamiendo sus genitales e inscribo mi nombre de sumisa a continuación. La conformidad de mi Amo y Señor  a este pacto me será dada en el momento en que él derrame su orina sobre mi cara”.

Por suerte y cuando ya estaba a punto de dar un carpetazo a cuanto había descubierto escandalizada, mi curiosidad me llevó a todo lo contrario: necesité investigar más y más y recopilar mucha información, con ánimo de entender.

Después, como siempre, llegó a mí la segunda parte de un proceso que ahora, retrospectivamente, me es muy familiar: abrí el ordenador porque, precisamente escribiendo, es como sé que puedo recolocar lo que no comprendo.

En el caso de «La sumisa insumisa», inventé el personaje de Marta, con la intención de salir de mí y llevarla a ella a viajar por todas las etapas y fases de una relación que empezó siendo un entretenimiento cibernético con AMOSAPIENS, repleto de juegos de palabras y mucha chispa.

De hecho, para investigar pululé por uno de estos chats y descubrí, sorprendida, cómo desde el mundo cíber plasmaban el sadomasoquismo, expresando con signos ortográficos su condición de Amos/as (concepto y nombre siempre escrito con mayúsculas), sumisos/as (siempre escrito en minúsculas), sumisos/as que ya pertenecen a un Amo (nick en minúscula, seguido de guión bajo a modo de cadenas y del nombre del Amo/a al que se pertenece), además de las letras escritas en negrilla y con subrayado, que parecían utilizar los Amos y las Amas más dominantes.

Fue inevitable que con mi palabrarismo o afán por hacer malabares con las palabras, creara muchos juegos con ellas, relacionados con el mundillo sado que apliqué a los chateos entre Marta y AMOSAPIENS, para entretenimiento de ellos, de los lectores y, sobre todo, de mí:

«Lo siento, Sapiens, pero ya te he dicho mil veces que no soy sumisa porque: “si el mundo es ying y también yang, es absurdo tener que elegir entre Jane y Tarzan”…

Del mundo cíber al mundo real

El personaje estaba deseando evolucionar y fue inevitable llevar a Marta de la adicción juguetona e inocua del mundo cíber, a una relación real. ¡Sadomaso y real!

Fue así cómo jugando y enredada en el anonimato del chat erótico, llevé a Marta a experimentar cada una de las 55 reglas de oro de una esclava en su propia piel. De paso, fue también así como a medida que llevaba a mi personaje a experimentar, yo también iba comprendiendo por qué algunas personas necesitan hacer determinadas puestas en escena para dar rienda suelta a su sexualidad de una manera diferente: y siempre con sexo SSC, es decir: Sano, Seguro y Consensuado:

“Tus orgasmos serán siempre autorizados y administrados por tu Amo y Señor. No tendrás ninguno sin su permiso, que incluso suplicarás cuando estés siendo usada por él. Si incumples esta regla te expones a un castigo severo”.

La lavadora del alma

Aunque no obedecía a una regla general, lo cierto es que con las peripecias de Marta y de Sapiens, el BDSM muchas veces se me antojó como una especie de «lavadora del alma».

Quiero decir que algunas personas, en su intimidad necesitan compensar la extralimitación de su comportamiento en la vida real, siendo sumisos/as. De igual forma, personas apocadas y muy tímidas en la vida real, necesitan dominar y ser Amos/as en su intimidad.

Todo valía siempre que no se hiciera daño a nadie porque el daño que se pudiera causar, siempre era pactado de antemano y con los límites muy marcados, en base a las siglas SSC.

Y así, Marta terminó buceando por todos los rincones del sadomasoquismo, siendo Ama y siendo sumisa, para poder decidir cómo aplicar esa lavadora del alma a su propia vida, a través del BDSM.

Más ediciones

Al poco tiempo de ganar el Premio de Novela «Ciudad de Irún», Suma de Letras hizo una edición, completamente nueva de la «Sumisa insumisa» en el año 2008. Primero en España y después en México.

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Sin embargo y por la moda de esas sombras alargadas como las de un ciprés, se hicieron varias ediciones importantes de La sumisa insumisa en los años 2012 y 13 y 14, tanto en papel, en bolsillo y en un ebook que hoy en día permite adquirir la novela en cualquier plataforma y en países de los cinco continentes.

Rosa Peñasco: la sumisa insumisa

¿Conclusión?

Pues, para empezar, encontrarme inmensamente agradecida, tanto por ganar el prestigioso premio de novela «Ciudad de Irún», como por las ediciones posteriores en grandes sellos editoriales.

Incluso -y a qué negarlo-, hasta debo estar agradecida al pasteleo de las sombras de Grey porque con su irrupción en nuestro país alrededor del año 2012, se puso de moda el género de la literatura erótica y mucho más las novelas con un toquecillo sadomaso.

Quiero decir que cuando esperaba que «La sumisa insumisa» se quedara a dormir eternamente en un rincón, Suma de Letras me llamó para proponerme una reedición, sin duda con ánimo de aprovechar el boom.

Y no fue una reedición, sino otra y otra y otra y otra. Y en bolsillo y en ebook y en el mundo cíber que daba acceso a «La sumisa insumisa», en cualquier lugar de los cinco continentes.

Sin embargo, si de algo estoy contenta y agradecida con este trabajo, como siempre es de haber podido bucear por el alma humana, llena de registros, entender qué se esconde en algunos rincones y aprender creciendo como persona, gracias a este zambullir que de vez en cuando, mi musa quiere darse por realidades que otros no quieren ver ni en pintura.

Donde adquirir «La sumisa insumisa»

Amazón

Casa del libro

Fnac

El Corte inglés

Agapea

Rosa Peñasco: Maga de palabras

Soy Palabrarista porque hago Malabares con las palabras

Rosa Peñasco Palabrarista
Rosa Peñasco PALABRARISTA

Palabrarista sí…  Inventé esta palabra para describir los juegos imposibles en busca del equilibrio: ¡pero con palabras!…

Maga de palabras, también porque me encanta inventar palabras nuevas. ¿Ludópata gramatical? ¡Pues claro!  ¿Te preguntas por qué? Intentaré explicártelo…

Soy palabrarista porque hago malabares con las palabras…

 

Las palabras tienen vida, chispa, energía…  Hacer juegos de palabras es una de mis aficiones, inventar palabras nuevas, mi pasión. Por eso….

Confieso que también soy ludópata gramatical porque no me resisto a dejar de hacer juegos de palabras. Lo siento: otros van al bingo y yo ahí no entro…

 

Además sé, creo, vivo y siento la fuerza y el poder de cada coma, de cada letra, de cada vocablo… A las palabras no se las lleva el viento como nos han dicho tantas veces… Las palabras, como los pensamientos, las ideas, las acciones, los deseos o la intención, son energía, son vibración y son un sello que marca nuestro inconsciente, condicionándolo para enturbiar o aclarar, amar u odiar, abrir o cerrar caminos, destruir o construir…  Las palabras curan o hieren… Son la herramienta perfecta para sanar, desahogar, crear, limpiar, volver a empezar, crecer, autoconocerse… En este sentido, reconozco que también:

 Soy Maga de palabras

 

Por todo esto y mucho más, en esta sección podrás ver y disfrutar de los juegos de palabras, vocablos inventados y alguna acción poética con fuerza y magia… ¿Ejemplo? ¿Rosa-rosae? ¡Ya no más!

Rosa Peñasco: Maga de palabras