Sobre mí

Rosa Peñasco: ¡Con Ñ!

¡Hola! Me llamo Rosa Peñasco y soy escritora…

Y cuidado: ¡he dicho PeÑasco!, que no veas la lata que me está dando la Ñ a la hora de crear esta web. Y el problema es grave porque amo las palabras y creo en su fuerza y poder, así que entenderás que para mí no es lo mismo comenzar una página web siendo fuerte y firme como un peÑasco, que hacerlo con pena y asco y en un valle de penas porque además, ¡y para colmo de Ñ!, nací en ValdepeÑas. ¿Y todo por qué? ¡Pues porque los malditos teclados homologados según no sé qué rollo internacional, no contienen la Ñ, cosa que no deja de resultar delirante para un país como EspaÑa, ¿no?

Me alegro de haber empezado estas líneas con una aclaración y una queja humorística porque, si algo me caracteriza, sin duda es el humor, obcecado en perseguirme como una sombra y desde que nací…

Y ya fuera de quejas y risas quiero decirte que cuando echo la vista atrás me he sorprendido observando que escribo y dibujo letras desde que tengo memoria.

Y aquí ando, empezando una web intentando escribir “sobre mí”, con la paradoja de que no es nada fácil definirse a un@ mism@: ¡haz la prueba y verás! Sobre todo si no me gustan las colecciones de títulos que la gente expone como si fueran pasaportes, confundiendo, tras el escondite de un papel, lo que tienen con lo que valen…

No me gustan las etiquetas hacia nadie: ni con títulos, refranes, tópicos o cualquier parámetro… Siempre preferiré ir desgranándo-me, poco a poco, para averiguar los aspectos más significativos de mi literatura y de mí…

¡Qué maravillosamente hermosas son las letras! Con letras he dibujado, directa o indirectamente, mi propio camino vital, mis heridas, batallas, errores, caídas, viaje del héroe, noche oscura del alma y epopeyas. Y no es una broma: ¡Te aseguro que, afortunadamente, me ha tocado vivir una vida muy intensa!

Quizás porque nunca me ha gustado ver la vida desde la barrera y no vivirla yo: desde pequeña he ido por el mundo con la experiencia como bandera,  poniendo en práctica y no en teoría, mi propia piel cada peldaño, a veces a costa de lo más duro y difícil que te puedas imaginar (mobbing, alzhéimer, cáncer, corrupción), pero también lo más elevado, sublime y hermoso que creo pueda existir.

¿Y para qué? A veces pienso que para intentar racionalizar la experiencia  y, finalmente, aprender de lo vivido, transformándolo, a mi manera, en papel. En fin: a estas alturas de mi vida, creo que soy incapaz de distinguir si experimento intensamente la vida para después escribir o si escribo para no enloquecer porque he tenido la suerte de experimentar la vida en toda su intensidad.

Tampoco sé si tiene que ver con el hecho de que ya, desde niña, odiaba las moralejas hasta el punto de tacharlas de todos mis cuentos porque no me gustaba que me impusieran un pensamiento único. A día de hoy creo que la dinámica es la misma, pues intento construir mis propios parámetros desde una mentalidad divergente y una rebeldía con causa que no me permite quedarme a vivir en la comodidad de no cuestionar la fiebre de la dualidad, tantas veces empeñada en arrastrarnos entre amor y odio, hombre-mujer, norte-sur y un horrible baile de extremos que nos aturde, impidiéndonos pensar, sentir y crecer.

En cambio creo, y así lo he plasmado en todos mis hijos de papel, en el reflejo de todo y todos en el Todo y en la integración de cuerpo, mente, emoción y espíritu que antaño nos proporcionó un Humanismo, ahora tristemente perdido.

 ¡Que no entro por el aro!, joé!

Con esta imagen y con el artículo titulado “Con mi gran sentido del “thumor”, protesté contra los asfixiantes protocolos del cáncer.

Después de muchos viajes interiores y exteriores, escribir con más o menos humor también me ha servido para aprender a poner límites y reivindicar mi espacio…

 

Con humor y letras puede decirse cualquier cosa: hasta la mayor de las ironías y quejas. Por cierto: ¿Te gusta mi poesía “Faltan Quevedos”, contra la corrupción?

Visto así, entenderás que sienta agradecimiento y amor hacia todos mis libros . Porque después de un gran recorrido vital y mucho trabajo personal, por fin  he aprendido a aceptarme a mí misma, y es inevitable sentir que no aceptar mis libros,  sería como no aceptar mi propio camino vital…

Rosa Peñasco: escritora del alma

Hay muchas maneras de dibujar letras. Sin dejar nunca al margen la ironía y el humor, me considero una escritora del alma. Primero porque con la que está cayendo, reivindicar la mística, la expansión de conciencia y la espiritualidad es, sin duda, el acto más subversivo y revolucionario que existe. Segundo porque, le pese a quien le pese, me enorgullece decir alto y fuerte que cada vez que escribo salgo de mi ALMA-rio. Y tercero porque, como dijo Fito, “escribo igual que sangro y sangro todo lo que escribo”, quizás porque como también afirmó Juanjo Millás, “la escritura es el único acto que hace brotar la herida y a la vez la cauteriza”.

Gracias a la escritura siento ternura por mi colección de heridas curadas, mis cicatrices de vida, antes surgidas por mucha experiencia vivida y sentida con enorme sensibilidad, pero siempre heridas brotadas y cauterizadas al mismo tiempo cuando las he puesto en un papel, ayudándome así a superarlas, a entender la vida, al ser humano y a mí misma, y a aprender y crecer por dentro, haciéndome más fuerte. De esta experiencia han surgido mis libros de poesías místicas que aun están sin publicar: “Conexión mística”, “Divina proporción”, “El cielo en la tierra”, “Allí donde somos uno” o “Toda tú plena en su fuego”, dedicada a mi musa: Teresa de Jesús…

“Teresa querida:

tú plena de vida queriendo morir.

Tú sabiendo que la muerte

es sólo un cambio de suerte:

la suerte de Dios en ti”

Rosa Peñasco: humor y delirio

De acuerdo: espiritualidad, mística, integración de cuerpo, mente, emoción y espíritu en cada experiencia y realidad… ¡SÍ! Todo ello está en mis libros y en mí, pero no te equivoques:  el humor marca mi ADN. No sé si será por mis orígenes manchegos, por la necesidad de reciclar la sensibilidad, por un gamberrismo gramatical o por qué sé yo…

Sólo puedo asegurarte que con  un almodovarianismo y surrealismo atroz, el humor marca cada gesto de mi vida hasta el punto de no poder evitar escribir, componer, fotografiar y vivir la vida desde esta óptica cómica y cósmica a la vez.

Ensayo: “Veinte tipos de humor manchego y una conclusión inesperada”

Por cierto: ¿te había dicho que amo los amores perros?

Rosa Montero y Rosa Peñasco:Yo soy la otra, la otra, es decir, la que abraza a la Montero: ¡a ver si se me pega algo! Jijijiji

¡Sal de tu zona de confort!

Sal de tu zona de confort, de rosa peñasco
Nunca encontrarás tu avatar sin salir del litoral

Rosa Peñasco: Mi proceso creativo

Aunque después de “parir” y como todos los escritores, vivo un gran trabajo racional de cribado, método, corrección, estructura y demás, a la hora de crear nunca interviene la premeditación, la disciplina o el “tengo que”. ¡En mí es todo lo contrario! Estoy en mi mundo, absorta, vaga y olvidándome que escribo, hasta que, ¡zas!, ocurre algo que me tambalea por dentro, me fecunda el corazón, activa mis emociones conmocionándome el espíritu y se desata todo el engranaje literario que se convierte en algo muy compulsivo porque, a partir de ahí, no podré parar de gestar alma a todas horas. He comprobado que entonces estoy aquí, en cuerpo, pero sin estar realmente: tengo despistes, se me olvida comer, dormir, hablo sola, escribo ideas en cualquier sitio -ahora también las grabo en audios del móvil-, escribo en sueños y hasta sueño con lo que estoy escribiendo en ese momento. Y entonces: ¡oh!, vivo la escritura como un parto porque he comprobado mil veces que no podré parar hasta que no termine de sacar fuera lo que antes me tambaleó por dentro.

Al igual que Heráclito, también pienso que “Nunca se conoce del todo el alma humana debido a su profundidad”, pero como la vida tiene la manía de estar viva, pues ahí me ha tenido y me tiene: seduciéndome a todas horas, inspirándome de mil formas distintas y tambaleándome por dentro para que me exprese por medio de ensayos, novelas, cuentos, artículos, guiones de corto y largometraje, radio y televisión y poesías, muchas poesías….

Así han surgido todos mis hijos de papel. Son tan variopintos que me han calificado de escritora polifacética y heterodoxa, ¡y me encanta!, porque gracias a la seducción de los distintos formatos, podemos aprender y plasmar la vida en sonetos o versos libres, ensayos o novelas, guiones de largo o de corto y un infinito etc. Sin embargo, no soporto que la neurosis por la forma pueda oprimir la chispa y la genialidad de la esencia jamás. Porque el perfeccionismo bajo el que se esconden tantas veces algunos críticos literarios o artísticos, sólo sirve para camuflar el drama de su total falta de creatividad. Y ahí está la Historia para mostrarnos mil ejemplos de ello, como, sin ir más lejos, cuando comentan que la Academia de San Fernando rechazó al mismísimo Goya varias veces. Y ahí es cuando protesto ante esta opresión hipócrita, al grito de “soy verso libre” y “rebelde con causa”.

Rosa Peñasco: Soy “Palabrarista” porque hago malabares con las palabras

Creo que después de este resumen por todos los continentes de la literatura, podrás darte cuenta de que me encanta escribir…

Amo las palabras, tal y como dije al principio, y ¡Desengáñate!: a las palabras nunca se las lleva el viento. Las palabras crean o destruyen, elevan o sepultan, aumentan o disminuyen todo de todos y en todo…  Creo firmemente en su fuerza, magia y poder para construir o destruir, elevarnos o hundirnos, avanzar o retroceder… ¡Psicomagia pura! Por eso también me enorgullece ser  Maga de palabras y hasta ludópata gramatical: las palabras me parecen el juego más adictivo y divertido del mundo.

Y te diré algo: creo que las palabras no sólo sirven para expresar cualquier situación o realidad: También nos ayudan a ironizar, a protestar y a quejarnos hasta de las realidades más duras…

En fin, creo que no podría vivir sin jugar con las palabras para dar rienda suelta a mi ludopatía gramatical. Cosas de ser “PALABRARISTA” y de creer que, cuando hay magia, Macondo no es un lugar y sí un estado del corazón. Y lo siento, pero el corazón siempre lleva razón: ¿o no nos hemos dado cuenta que se llama CO-RAZÓN? ¡Pues eso!

Rosa Peñasco Palabrarista
Rosa Peñasco PALABRARISTA

 

Rosa Peñasco: traba-¡JO!

A veces me preguntan por qué después de estudiar Derecho y conseguir un doctorado cum laude, decidí ser profesora en la Universidad y dedicarme a la docencia y a la investigación en el ámbito del Trabajo Social, en vez de haber intentado ser juez, fiscal, abogado, registrador o notario. La respuesta es doble: por un lado, investigar y desentrañar los enigmas de la vida, es una pasión que me mueve las entrañas desde que nací porque, como cualquier escritor, también soy muy curiosa. Y por otro, y con pleno respeto a todo el mundo, nunca me gustaron los acusicas, llegaran o no a ser fiscales, o quienes a veces confunden defender con echar mentirijillas, o los que registran las almas de otros sin conocer sus propios registros y los estereotipos que pretenden dar por hecho que todos los jueces, por el mero hecho de serlo, son justos.

Tampoco he podido admitir nunca que un señor afirme “dar fe”. ¿Cómo qué da Fe? ¡Pero si la fe en algo o alguien se tiene o no se tiene! Yo al menos creo en lo que creo, y mis creencias son mías, maceradas a fuego lento durante toda mi vida y sin que me las haya dado nadie… Por si fuera poco no me ofrece ninguna garantía que la opinión de un juez se denomine “FALLO”. ¿Cómo va a decidirse con equidad partiendo de un Fallo? Me horroriza tanto la idea que sólo puedo decir: “¡Fallen, Señorías, fallen, pero, por favor, acierten!”

Y conste que lo digo respetando a todo el mundo… Pero también afirmo que me encanta la investigación, igual que me encanta ir derramando mis letras por todos los rincones porque, al fin y al cabo, este juego vital que llaman vida consiste en VIVIR y sacar los dones al sol, pero siempre con corazón, ya que nunca me cansaré de afirmar que “el corazón siempre lleva razón: ¿o no nos hemos dado cuenta que se llama co-razón?

¡Pues un abrazo de co-razón, siempre brindando por el humor!

 

 

Rosa Peñasco: Maga de palabras