Como decía Rosendo, prometo estarte agradecida…

¿Qué significa «gracias»?

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Justo ahora, que tras la presentación de mi libro número 11, titulado «Interesa, siete moradas, siete chacras y energía kundalini en Teresa de Jesús», tengo necesidad de llenar esta página con miles de emoticonos cruzando las manos, de esos que a la mayoría nos parece que indican gratitud, me llama mucho la atención que sobre la palabra «Gracias», la RAE, que a su vez nos remite al DRAL, no indica qué significa, ya que nos sitúa, directamente, en la palabra «Gracia».

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¿Y qué significa «Gracia»?

Y sí, «gracia» es, entre otras muchas cosas: 1. f. Cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene. 2. f. Atractivo independiente de la hermosura de las facciones, que se advierte en la fisonomía de algunas personas. 3. f. Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita. 4. f. Perdón o indulto. 5. f. Potestad de otorgar indultos. 6. f. Afabilidad y buen modo en el trato con las personas. 7. f. Habilidad y soltura en la ejecución de algo. Baila con mucha gracia. 8. f. Benevolencia y amistad de alguien y un largo etcétera que omito para no hacer pesada esta entrada…

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Sin embargo, es evidente que gracia y gracias no es la misma cosa. Todos lo sabemos desde nuestro interior: una cosa es un don o una gracia y otra cosa es decir gracias, después de empaparnos de actos ajenos que nos llenan de plenitud.

Y el asunto es grave porque hoy por hoy, tengo verdadera necesidad de agradecer; sobre todo tras la presentación de mi último libro, el número 11, el pasado 11 de enero. Se trata, como ya he indicado varias veces, del libro de poesía mística del siglo XXI, titulado «InTeresa: siete moradas, siete chacras y energía kundalini en Teresa de Jesús».

¿Y cómo no agradecer? Para empezar, conté con la ayuda inestimable y desinteresada del Grupo artístico-literario «El Trascacho» que son unos cracs en cuestiones de sonido, focos, cariño y, en general, en la puesta a punto de cualquier decorado.

Divertida foto con mi amigo Juande, del grupo artístico El Trascacho.

También conté con el apoyo del Ayuntamiento y con las bellas palabras de quienes presentaron el libro (Jesús Martín -alcalde de Valdepeñas y poeta-, Vanessa Irlia -teniente alcalde de Cultura y una gran mujer- y Cristina Galán -poeta y Directora de Ateneo Territorio Mancha-).

Hubo muchos fotógrafos espontáneos, pero la gran sorpresa fue el maravilloso punto de vista de la joven fotógrafa Irene Caminero: ¡es una crac de la que estoy segura vamos a oír hablar porque nadie como ella ve las cosas desde un ángulo tan particular!

Maravilosa fotografía de Irene Caminero: ¡un punto de vista único!

No faltó la ayuda de los buenos amigos para el asunto del ambiente y el decorado monacal que creamos en la maravillosa sinagoga del siglo XVI en la que el acto tuvo lugar: muebles, reclinatorios, velas, candelabros y gregoriano. Fue inevitable que más de uno hiciera la broma de turno…

La imagen puede contener: 2 personas, incluido Santiago Martinez Diaz
Los grandes Manoli y Santi haciendo el chorra…

Además los amigos se encargaron de repartir vino de misa con pastas y, por si fuera poco, también me regalaron flores. Pilar, Ángel, Jesús, Teresa, Diego, Ana, Mariví, Juan y Carmen (mi súperhermana sin la que nunca podría liar estos saraos), Ana -de Agés- y mi compañero, el gran artista Juan Up, que además hizo la maravillosa portada del libro.

Nunca sin mis amigos…

Y claro, con tanto amor la liamos parda bebiendo, cenando y queriéndonos…

La alegría de la huerta manchega con las estupendas escritoras Victoria Camacho y Cristina Galán, las dos de Territorio Ateneo Mancha.

Maritina, Juan y Santi: décadas queriéndonos…

Estoy emocionada también con las buenas críticas de la prensa, la radio y la TV, con los regalos de mi prima Pili y la asistencia de mi prima Jose y, sobre todo, con la asistencia masiva de amigos y conocidos: desde amigas de infancia como Ana, Gloria y Maite, a conocidos de otros ámbitos muy dispares y, en general, asistencia masiva de valdepeñeros que llenaron aquel aforo y respondieron con implicación, aplausos, dedicación y compra de libros.: ¡que viva La Mancha que nos parió!

Visto lo visto, ¿a quién le extraña mi agradecimiento?

Sentir gratitud

Está claro que si no expreso este amor que me revienta el pecho me va a dar algo, así que he buscado en el DRAE la definición de agradecimiento, pero se resume en un lacónico «Acción y efecto de agradecer». ¿Total? No tengo más remedio que seguir tirando del hilo y buscar en el mismo Diccionario qué significa la palabra «agradecer». ¡A ver si esta vez tengo más suerte!

Tres son las acepciones para el DRAE, sobre «agradecer». A saber:

1. tr. Sentir gratitud. 2. tr. Mostrar gratitud o dar gracias. 3. tr. Dicho de una cosa: Corresponder al trabajo empleado en conservarla o mejorarla.

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Y sí, ya se van pareciendo estas definiciones a lo que siento por dentro, aunque falta el matiz: Si el diccionario habla de «sentir gratitud», ¿qué será «gratitud?». Voy a comprobarlo…

¡Eureka! Gratitud es un sentimiento, tal y como me late por dentro esta necesidad de decir «gracias». Y así, «gratitud», según el DRAL, es: 1. f. Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Nuestra educación emocional es tan pésima que muchas personas creen que dar las gracias o expresar la gratitud es un acto de debilidad. Sin embargo, es todo lo contrario: fuera de diccionarios, muchos son los que creen que dar gracias por un sentimiento de gratitud genera cientos de consecuencias positivas que a su vez atraen cosas más positivas aún…

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Llegados a este punto, necesito dejar claro que quiero dar las gracias una y otra vez a Valdepeñas porque se ha volcado en la presentación de «In Teresa», mi libro número 11. Y si los valdepeñeros se han volcado en este libro, yo no puedo evitar tener un sentimiento «que me obliga a estimar el beneficio o favor que me han hecho».

Es difícil asimilar el largo viaje que según la gramática hay que hacer para dar las gracias a alguien por algo cuando, precisamente, dar las gracias libera una buena onda qué para qué, ya que quien las da siente un equilibrio interno al reconocer a quien le ha hecho bien. A su vez, el que ha hecho bien se siente reconocido y siente necesidad de volver a hacer bien….

Creo, en definitiva, que agradecer es amar y el amor no entiende de ocultismos y tapujos: si no se expresa lo que se siente, se queda dentro y se enquista. Y no, eso sí que no…

Prometo estarte agradecida

En fin: analizando este post veo que se está quedando un poco dulzón y los últimos estudios demuestras que no es bueno tomar azúcar. ¿Entonces? Doy un giro a todo esto para agradecer sin caer en lo empalagoso, echando mano del toque de rock del gran Rosendo Mercado.

Y ahora sí que sí, entonando con el pelo al viento, se me llena la boca diciendo: ¡gracias Valdepeñas! ¡Prometo estarte agradecida!

Rosendo en barro por el gran artista Juan Up (esculturapersonalizada.es
Rosa Peñasco: Maga de palabras

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