Ensayo

Ensayos

Aunque antes había escrito muchas cosas, mi primer libro publicado fue el ensayo “La copla sabe de leyes”. Con él intenté llevar el Derecho de Familia a todo el mundo a través de las coplas y, para mi sorpresa, tuvo gran repercusión nacional y hasta internacional porque además de publicitarse en periódicos, radios y televisiones de todo tipo, fue objeto de un reportaje en “The Times”.

Si te das cuenta viendo mi página de inicio, hoy, casi veinte años después, La copla sabe de leyes se ha vuelto a editar porque, para mi sorpresa, no dejaba de demandarse por un montón de lugares de lo más variopinto: ¡incluso había reventa en algún portal de internet y a precios desorbitados de algunos ejemplares de la primera edición!

En esta ocasión, La copla sabe de leyes viene con el lujo añadido de los prólogos de Carlos Cano Y Baltasar Garzón.

    

Por esas cosas de la curiosidad –y también de mi trabajo en la Universidad-, investigué, escribí y publiqué más ensayos. Como “Mobbing en la Universidad” que en su día me dio más de un disgusto por tener la osadía de destapar los rinconcillos oscuros de ciertas instituciones, aunque ahora, evidentemente,  está más de moda que nunca por las noticias sobre ciertos “asuntillos” que afectan a la Universidad: ¿debería reeditarlo?

O también “La accesión y el cambio climático” y “Dimensiones éticas y jurídicas de la experimentación genética”. 

            

 

Mi últimos ensayos están pendientes de publicarse: uno es una colección de telegramas o aforismos eróticos, titulado “Doctor Libido, supongo”. Creo que este “juguete” está muy relacionado con mi ludopatía gramatical o “palabrarismo”, ya que describe cientos de prácticas sexuales con ráfagas divertidas y telegramas eróticos. Por ejemplo: Sexo autosuficiente: “¡A paja y vámonos”, y así un montón de aforismos cómico-eróticos que algún día verán la luz para divertimento de todos…

El otro ensayo, del que no dudo que también ayudará a oxigenar pulmones gracias a la risoterapia, se titula: “Veinte tipos de humor manchego y una conclusión inesperada”. ¿Por qué? Porque La Mancha es la reina del delirio, te lo digo yo…

Rosa Peñasco: Maga de palabras